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Se distancian de Albizu en Tenerías

Después del Comité organizador del natalicio de don Pedro Albizu Campos haber profanado su memoria hace unos meses con la presentación ante su monumento de un libro que lo difama, ahora tenemos que la próxima conmemoración ya no será de carácter ideológico. La próxima será más bien una celebración cívica y deportiva durante la cual los admiradores de Albizu le rendirán homenaje a dos destacados jugadores boricuas de béisbol de la organización de las “Grandes Ligas” estadounidense.

Aparentemente los miembros del Comité organizador desconocen ―o prefieren pasar por alto―, el hecho de que Albizu se manifestó públicamente en contra del béisbol por verlo como un modo más de penetración yanqui. Es decir que, como si quisieran dar a entender que se distancian del pensamiento albizuista, los miembros del Comité llevan esta vez ante su monumento el recuerdo del béisbol yanqui. Sin embargo, he aquí textualmente lo que pensaba Albizu del deporte en general y del béisbol yanqui en particular:

El poder interventor utiliza hábilmente a la prensa y man­tiene al pueblo entretenido con el último asesinato. Cada vez que hay un asesinato, sale con letras grandes y rojas en la prensa, para que el pueblo siga por ahí. Lo mismo con los juegos de pelota; cosa de meterle un bate, una bola y una trocha en la cabeza a todo norteamericano, como están haciendo en Puerto Rico. Hasta las viejas aquí ya le hablan a uno del strike one, strike two. ¿Hasta dónde llegarán los bates y las bolas aquí? Yo me quedé espantado cuan­do regresé del destierro y me encontré con unas cuantas viejas condiscípulas mías de mi edad: “Oye, Pedro, ¿tú no sabes el último juego cómo sigue?” Que si Caguas, que si Ponce… la vieja, llena de bates y pelotas y trochas y guan­tes en la cabeza. Los ponen enloquecidos para que no piensen en su dignidad ni en la dignidad de sus hijos ni de sus nietos, ni nada; que si cocinan, se le queman los frijoles por atender el radio, porque el radio le absorbe todos sus intereses y no hay quien coma la comida esa —si es que hay un grano de arroz en la olla. Todo ha llegado a un plano completamente ridículo en la vida deportiva. Los deportes se hicieron para el embellecimiento del cuerpo, para la salud del cuerpo y para mantener al hombre en un equilibrio que le dé la pretensión de una vida superior al cuerpo, una vida llena de sabiduría y de belleza. Los deportes no se inventaron para hacer de los hombres monos, para convertir a los hombres en cuadrillas de monos, todos gritando al mismo tiempo. Ese es el sistema norteamericano. Si usted se imagina 150 millones con el strike one y el strike two en la cabeza, ese es el pueblo de Estados Unidos; no piensa en nada.

Reproducido de Las memorias que don Pedro no escribió.