Ofensa a la memoria de Albizu

Veamos algo que les dejará una idea retorcida sobre el carácter de Albizu a los lectores que no conozcan al prócer.

Relata Nelson Denis en su libro que, en la barbería Salón Boricua, la que alega sin prueba alguna que Vidal Santiago heredó de José “Águila Blanca” Maldonado, Albizu entraba en el inodoro con el propósito de sostener reuniones clandestinas, para lo que contaba con cinco minutos desde que entraba, y que una vez allí, ―dice Denis textualmente―: Albizu would remove a false panel, climb over some plaster, and crawl into the next-door apartment at 353 Calle Colton. He would talk for three minutes to Raimundo Díaz Pacheco, Blanca Canales, and other top lieutenants of the Nationalist Party. Then he would scramble back into the Salón Boricua bathroom and flush the toilet.

“Did an agent wipe your ass?” Vidal would ask.

“He tried to.” Albizu would say, and everyone would laugh uproariously. (págs. 129-130).

¿A qué mágica obra de manipulación sin precedentes podríamos atribuir el que seguidores, admiradores y hasta discípulos de don Pedro Albizu Campos acojan con regocijo y admiración a quien de modo tan desvergonzado se expresa sobre uno de nuestros más atropellados próceres y encima sin fundamento alguno?

“¿Sin fundamento alguno?” ―se preguntará alguien.

Sí, sin fundamento alguno porque, fiel a su estilo de narrar la Historia con falacias, exageraciones y distorsiones, Denis dice que ese breve intercambio ocurría entre Albizu y unos veteranos del Regimiento 65 de Infantería que solían pasar el rato en el Salón Boricua, así como en presencia de clientes de Vidal Santiago y de otros barberos. ¿Quiénes fueron esos veteranos del 65 de Infantería? ¿Quiénes fueron esos clientes? ¿Quiénes fueron esos otros barberos? Él no lo dice y nadie nunca lo sabrá. Mi apuesta es que sólo existen en la imaginación de ese derrotado político de Nueva York que por motivos todavía desconocidos ha optado por asumir el papel de historiador aunque sea de cartón. Desconocemos, además, por qué motivos este boricua de nuevo cuño optó por involucrar al 65 de Infantería en esa absurda y vulgar desfachatez.

En fin, uno esperaría que al menos los discípulos del Maestro hubieran condenado públicamente ese ultraje a su memoria, pero parecen estar todavía bajo otro embrujo de otro Nelson en nuestra Historia.