¿Nos espera una dictadura militar?

Las incesantes y cada día más frecuentes intervenciones policiales y del FBI en Puerto Rico y en Estados Unidos ejecutadas por contingentes de numerosos agentes exageradamente provistos de equipo y armas militares, no responden a meros caprichos de sus jefes inmediatos ni son el producto de la iniciativa de los que están ubicados en la más alta jerarquía de esas entidades de represión. Esa peligrosa práctica viene ordenada de la cúpula de la clase dominante estadounidense con el propósito de lograr a largo plazo que allá y acá nos acostumbremos a la impune violación de nuestros más elementales derechos y de ese modo ir sometiéndonos, sin que nos percatemos, a una sanguinaria dictadura militar disfrazada de civil.