Lo que dijo Albizu sobre el béisbol

   “El poder interventor utiliza hábilmente a la prensa y man­tiene al pueblo entretenido con el último asesinato. Cada vez que hay un asesinato, sale con letras grandes y rojas en la prensa, para que el pueblo siga por ahí. Lo mismo con los juegos de pelota; cosa de meterle un bate, una bola y una trocha en la cabeza a todo norteamericano, como están haciendo en Puerto Rico. Hasta las viejas aquí ya le hablan a uno del “strike one, strike two”. ¿Hasta dónde llegarán los bates y las bolas aquí? Yo me quedé espantado cuan­do regresé del destierro y me encontré con unas cuantas viejas condiscípulas mías de mi edad: 'Oye, Pedro, ¿tú no sabes el último juego cómo sigue?' Que si Caguas, que si Ponce… la vieja, llena de bates y pelotas y trochas y guan­tes en la cabeza. Los ponen enloquecidos para que no piensen en su dignidad ni en la dignidad de sus hijos ni de sus nietos, ni nada; que si cocinan, se le queman los frijoles por atender el radio, porque el radio le absorbe todos sus intereses y no hay quien coma la comida esa —si es que hay un grano de arroz en la olla. Todo ha llegado a un plano completamente ridículo en la vida deportiva. Los deportes se hicieron para el embellecimiento del cuerpo, para la salud del cuerpo y para mantener al hombre en un equilibrio que le dé la pretensión de una vida superior al cuerpo, una vida llena de sabiduría y de belleza. Los deportes no se inventaron para hacer de los hombres monos, para convertir a los hombres en cuadrillas de monos, todos gritando al mismo tiempo. Ese es el sistema norteamericano. Si usted se imagina 150 millones con el strike one y el strike two en la cabeza, ese es el pueblo de Estados Unidos; no piensa en nada”.

Reproducido de Las memorias que don Pedro no escribió.