El tímido Club PEN de Puerto Rico y el notorio IVA

Hace unos días el Club PEN Internacional, Capítulo de Puerto Rico, se expresó en torno al afán de la administración actual de imponernos una contribución denominada IVA que sería más del doble del popular IVU. El nuevo tributo aparenta ser un intento del departamento de hacienda de recaudar más dinero de quienes no evaden el pago de contribuciones y llevarse en la movida a quienes sí las pagan. El Club PEN, una entidad compuesta por escritores de que prefiere autodenominarse PEN Club, así, con la estructura gramatical inglesa, no hizo sus expresiones espontáneamente, sino en reacción a las peticiones que se le cursamos algunos escritores por este medio y tal vez por otros más.

Aludió el Club de escritores boricuas al hecho de que en Puerto Rico enfrentamos retos, muchos de  los cuales son el resultado de las “enormes exenciones” que concede la legislatura de Puerta de Tierra; a la “crónica evasión” del pago de contribuciones que según el Club ocurren en todos los niveles sociales; a la “evasión de pagos por servicios recibidos”; y a que el mayor patrono en el País lo es el aparato que lo administra bajo el ojo avizor del invasor.

En torno a las malas decisiones de todo tipo que la administración del País ha tomado durante décadas, el Club de escritores afirma sin sonrojarse que no debemos culpar de la situación en la que estamos inmersos a los partidos políticos ni al sistema colonial que arrastramos.

Agrega el Club PEN:

“En principio, y por nuestra mirada a un futuro alterno de justicia social generalizada, aspiramos a que se defienda el derecho de nuestros conciudadanos a una salud universal, no una salud discriminatoria a base de ingresos; a una educación de calidad para todos nuestros conciudadanos, no para los que la pueden pagar; a un derecho a vivienda, al trabajo, a la protección de los desvalidos y al fomento del conocimiento para no vivir a la merced de quienes cultivan la ignorancia para lucrarse de adeptos, feligreses o votantes. Desde ese punto de vista, toda iniciativa tributaria que continúe privilegiando aún más a los privilegiados y reduciendo la calidad de vida de los marginados, nos resulta injusta, degradante y opresora” y concluye así (sic):

“Dicho esto, el PEN Club, le reconoce al Centro para la Nueva Economía [http://grupocne.org/] el peritaje y la trayectoria de ofrecer análisis y recomendaciones para enderezar las finanzas del gobierno. Sin renunciar a nuestro derecho a aplicarle una mirada crítica a sus posiciones, suscribimos sus observaciones y recomendaciones por su virtud de analizar los desafíos que confrontamos con una mirada holística y divorciada de los intereses de todos los grupos que puedan pretender que los cambios necesarios no les apliquen”.

El análisis que el Centro para la Nueva Economía (CNE) ha hecho de las “recomendaciones” de la empresa extranjera conocida como KPMG constituye un estudio objetivo y, como tal, expone probables ventajas y desventajas de la imposición del IVA de 16% que ha recomendado la empresa KPMG, pero no asume posición alguna sobre si al Pueblo de Puerto Rico le conviene o no o si es solamente a los prestamistas de Wall Street a quienes les conviene. Uno de los elementos que le impiden al CNE adoptar una posición es el que en el momento de su estudio, carecían de “suficiente información para determinar si Hacienda cuenta con los recursos para llevar a cabo la transformación interna necesaria para implementar efectivamente el IVA”.

El autor del análisis del estudio de la KPMG, Sergio M. Marxuach, expone las siguientes cinco preocupaciones que cito textualmente:

Primero, no sabemos si el Departamento de Hacienda cuenta con los sistemas de administración, la capacidad gerencial, y los recursos para implementar una reforma contributiva de esta magnitud. Si Hacienda no logra reformar sus procesos internos a tiempo y se crea la impresión de que todo continua como “business as usual” la implementación de la reforma será un fracaso.

Segundo, el mecanismo para mitigar la regresividad del IVA es un elemento esencial para que la reforma no viole el principio de equidad vertical. En la medida en que el pueblo perciba que la reforma no es justa, entonces podemos esperar que continúe la evasión masiva y que Hacienda pierda apoyo para la reforma.

Tercero, un punto importante que no se ha discutido mucho es en que va a gastar el gobierno los ingresos adicionales producto del IVA. Si la intención es utilizarlo para hacer otra ofrenda en el altar de los bonistas, o lo que es peor, para tomar más dinero prestado a través de COFINA para financiar barriles de tocino, la reacción del pueblo pudiera ser visceral. El pueblo de Puerto Rico ha sufrido un largo periodo de austeridad y puede ser que esté llegando al limite de su paciencia.

Cuarto, los analistas de KPMG parten de la premisa de que sin los incentivos contributivos que ofrecen las leyes 73 y 20, se le haría imposible a Puerto Rico atraer inversión extranjera. Esta proposición es, como mínimo, debatible y de hecho el mismo informe la contradice al dejar claro que, aunque el sistema contributivo puede aumentar o limitar la competitividad de un país, “cambios al sistema contributivo, por si solos, no alteran otros elementos fundamentales que afectan la competitividad, tales como la composición de la fuerza laboral, la infraestructura, los costos de energía, la estabilidad del sistema legal, el acceso a los mercados, la inversión, el nivel de ahorro, el desarrollo tecnológico, y la regulación gubernamental.

Finalmente, la imposición del IVA sobre los alimentos, las medicinas, los servicios médicos y los servicios educativos es inmoral e injusta. Estamos conscientes de que este argumento se basa en nuestras preferencias personales y no en un análisis económico. Entendemos también que otras personas difieren de nosotros, ya sea porque le dan preferencia absoluta a los reclamos de los bonistas, o porque el IVA pagado por estos conceptos lo pagará un tercero o se les devolverá a los más pobres, o simplemente porque no les importa. (Termina la cita).

En fin, el CNE opina que, “[…] cobrar impuestos sobre bienes y servicios necesarios para mantener una vida digna y decente es malo en sí mismo. La dignidad del ser humano se encuentra por encima de la lógica del mercado y limitar la capacidad de miles de puertorriqueños para vivir una vida buena cobrándole un 16% adicional por su alimentación, salud, y educación lacera principios fundamentales de justicia, magnanimidad y nobleza de espíritu”, pero no asume una posición ante si se le debe imponer o no el oneroso tributo.

El Club de escritores, por otra parte, ha dicho que no renuncia a su “derecho a aplicarle una mirada crítica” a las observaciones del CNE aparte de suscribirlas “por su virtud de analizar los desafíos que confrontamos con una mirada holística y divorciada de los intereses de todos los grupos que puedan pretender que los cambios necesarios no les apliquen” y eso es precisamente lo que está llamado a hacer en armonía con el historial de lucha de su organización sombrilla, asumir una posición clara ante el asunto sin ambigüedades ni subterfugios.

Es decir, ya sabemos que el Club PEN de Puerto Rico está en contra de respaldar el que la ley del IVA exima los libros, pero ¿apoya o no la imposición del IVA?

¿Nos espera una dictadura militar?

Las incesantes y cada día más frecuentes intervenciones policiales y del FBI en Puerto Rico y en Estados Unidos ejecutadas por contingentes de numerosos agentes exageradamente provistos de equipo y armas militares, no responden a meros caprichos de sus jefes inmediatos ni son el producto de la iniciativa de los que están ubicados en la más alta jerarquía de esas entidades de represión. Esa peligrosa práctica viene ordenada de la cúpula de la clase dominante estadounidense con el propósito de lograr a largo plazo que allá y acá nos acostumbremos a la impune violación de nuestros más elementales derechos y de ese modo ir sometiéndonos, sin que nos percatemos, a una sanguinaria dictadura militar disfrazada de civil.

GRABACIONES QUE FORMAN PARTE DE LA COLECCIÓN PEDRO APONTE VÁZQUEZ / JUDITH ORTIZ ROLDÁN

GRABACIONES QUE FORMAN PARTE DE LA

COLECCIÓN PEDRO APONTE VÁZQUEZ / JUDITH ORTIZ ROLDÁN

(Copias provistas anteriormente a la Colección de Autores Puertorriqueños de la biblioteca general José M. Lázaro, UPR para ser reproducidas). 

La cifra al final representa el número de cintas grabadas. Al principio se indica el número que identifica la cinta en cada caja.

 

CAJA  1

 

1 – 6 Albizu, entrevista Díaz Velázquez, izamiento de la bandera, 30 OCT 53         6

7 – Albizu, discurso, 23 sept 50, la mitad                                                             1

8 – 9 Albizu, discurso, 23 sept 50, completo                                                        2

10  – 11Albizu, discurso, Cabo Rojo, 1950                                                          2

12 – Albizu, discurso, Utuado, 23 feb 1948                                                          1

13 – 17 Albizu, discurso  12 oct 1948                                                                  5

18 – Albizu, entrevista sobre, WIAC-FM, 4 agosto 1986                                       1

19 Albizu, entrevista sobre, WPAB, Ponce, 8 febrero 1985                                  1

20 – Albizu, entrevista sobre, WALO, Humacao,                                                  1

21 – Jesús Pomales, entrevista, 5 julio 1999, Juncos                                           1

22 – Albizu, Laura, 17 oct 1984                                                                          1

23 – Jorge Farinaci, conferencia de prensa, 22 oct 1985                                      1

Total cintas                                                                                             23

 

CAJA 2

 

1 – Albizu, “Canto Libre”,15 sept 1990                                                                1

2 – Albizu, entrevista sobre, WVJP, Caguas, 22 mayo 1985                       ½

3 – Conferencia Prensa, 28 jun 85, tumba de Albizu, San Juan                  ½

4 – Jean Zwickel, 27 mayo 1986                                                                         1

5 – 6 Juarbe Juarbe, J., entrevista, por R. Reynolds y B. Torres, 3 ago 85           2

7 – Rivera Sotomayor, J., 29 julio 1984, (Lado A); Pax Christi 15 ago 84 (Lado B) 1

8 – Pepe Rivera Sotomayor, 22 febrero 1993                                                      1

9 – López Rosa, Rafael y don José Rivera Sotomayor                                         1

10 – Laura Albizu y Ruth Reynolds, WKAQ                                                         1

11 – 12Clemente Soto Vélez– P. Aponte, NY, 19 febrero 1982                             2

13 – 14 Juan Antonio Corretjer, Dr. B. González Flores,18 y 19 enero 1985         2

15 – José Aníbal Gerena La Fontaine, 15 sep 86, Florida, P. R.                           1

16 – 17 G. Hernánez Rivera, entrevista con J. E. Ayoroa Santaliz, 15 sept 84       2

18 – Rosa Collazo y Paulino Castro, deposición Lyudia Collazo                            1

19 – Paulino Castro Abolafia, Nacionalismo, el Che y Chile                                   1

20 – Paulino Castro Abolafia sobre su infancia, Albizu y Muñoz Marín,

          periódicos La Palabra, La Acción (1933, 34 y 35), Dr. Rhoads, Riggs         1

21 – Lydia Collazo sobre años 40 – 60                                                                 1

22 – Yolanda Moreno de Lynn, entrevista con P. Aponte 19 junio 2001                 1

23 – Ruth Reynolds en Casa Las Américas, 15 mayo 87, sobre Col. Abogados     1

24 – Domingo Zamot                                                                                          1

Juanita Ojeda 1987                                                                                           1

Total cintas                                                                                             24

 

CAJA 3

 

1 – 3 Albizu, Laura, entrevista, 30 nov 84, El Reportero                                       3

4 – 5 Albizu, Resolución, Asoc. Periodistas, julio 1986 y J. Mari Bras                    2

6 – Albizu, Resolución, Asoc. Sicólogos, 30 marzo 1985                                      1

7 – 8 Aponte Vázquez, Pedro, discurso, 24 abril 1994 Logia Masónica                 2

9 – Albizu, P. Aponte, Rumbo Alterno, 29 enero 1995                                          1

10 – Heriberto Marín, 7 febrero 1985                                                                  1

11 – Jensen, entrevista, 11 marzo 1986, embalsamamiento y velatorio de Albizu  1

12 – Filiberto Ojeda, Mensaje, Lares, 2003                                                         1

13 – Filiberto Ojeda, entrevista por J. Rivera Nieves, enero 1995                         1

14 – Julio Campos Aranzamendi, sobrino de Albizu, entrevista, Ayoroa, 2002       1

15 – Hernández Vallé, Juan, hermana de                                                            1

16 – Aponte Vázquez, P. y A. Nadal, 29 oct 1981, WADO, NY                             1

17 – López Pacheco, Olaguibet, 21 abril 1989 (cinta No. 3)                                  1

18 – 19 Matos Matos, Pedro, 10 oct 1986                                                           2

20 – Sylvia Gómez, entrevista a P. Aponte, 4 julio 1985                                       1

21 – Reynolds, Ruth, 7 enero 1983, NY                                                              1

22 – Reynolds, Ruth, 24 agosto 1984                                                                  1

23 – Reynolds, Ruth, 12 oct 1984                                                                       1

24 – Reynolds, Ruth, 17 abril 1986                                                                     1

Reynolds, Ruth y Albizu Laura, 9 nov 1984                                                         1

Total cintas                                                                                             24

 

CAJA 4

 

1 – Isabel Rosado Morales, 11 enero 1988                                                          1

2- Isabel Rosado, 28 octubre 1985, calle de La Inmaculada                                 1

3 – 4 Isabel Rosado, 28 oct 1984                                                                        2

5 – 8 Regrabación ponencias, Comisión Gobierno del Senado, 5 oct 2000            4

9 – Rosa Collazo y Ñin Negrón, Naranjito, 11 mayo 85                                        1

10 – Arthur Schomburgh, 000-360, 22 oct 1984, Canal 7, 6:30 PM                       1

11 – 12 Dr. Olaguibeet López Pacheco, 21 abril 85                                              2

13 – J. Benjamín Torres, 21 abril 85                                                                   1

14 – 15 J. Benjamín Torres, 8 abril 86                                                                2

16 – 18 Asamblea, Asoc. Histórica, 13 octubre 85, Hormigueros                          3

19 – Entrevista, P. Aponte, “Vista Preliminar”, PRISA, 14 marzo 85                      1

20 – Entrevista, P. Aponte, WKAQ, 20 abril 85                                                    1

21 – Entrevista, P. Aponte, Edgardo Pratts                                                         1

22 – Resolución Albizu, Encuentro, 30 agosto 86                                                 1

23 – Entrevista Trías M., Canal 6, “Prohibido Olvidar”, 7:30-8:00 PM, 3 feb 2002  1

 

Total cintas                                                                                             23

Gran Total                                                                                  95

 

Vídeos

 

RHC UPPR

Conferencia Albizu, 12 oct 87

Aponte sobre Dr. Rhoads

Zwickel, book signing party

Reportaje Especial PAC, Canal 2

Albizu Campos: Rompiendo el Silencio, Sylvia Gómez, Canal 2

Ruth Reynolds, 1987, N. Y.

Nuestro himno nacional

Alejandro García Padilla y su Partido Popular, con el sólido apoyo de esos miembros de la organización que se autodenominan soberanistas, deben aprovechar este momento histórico y, para recordar y honrar la vida ejemplar de doña Isabel Rosado Morales, legislar para ordenar que en adelante en todos los actos en los que se cante  nuestro himno nacional, se cante solamente con la letra que le dio Lola Rodríguez de Tio –o algo por el estilo que recoja fielmente ese propósito.

EL ESTADO DE SALUD DE ALBIZU

El notorio FBI y la gravedad de Albizu

Por Pedro Aponte Vázquez

(Segmento de © 2004 Pedro Aponte Vázquez, Las memorias que don Pedro no escribió www.lulu.com/spotlight/albizu>. Disponible, además, en librería Norberto González en Río Piedras y en El candil, en Ponce).

El expediente que durante 29 años le mantuvo el FBI a Albizu revela que, según le informó el doctor Eduar­do Mon­tilla a esa agencia federal de espionaje en abril de 1956, Albizu sufrió una “trombosis  cerebral en el lado izquierdo de la cabeza que le causó la pérdida del habla y la paralización del lado derecho del cuerpo”. [1] Eso ocurrió el 26 de marzo de 1956 y pasó tres días más sin atención médica alguna. Finalmente lo sacaron sigilosamente, en la oscuridad de la noche, por una salida trasera del penal y lo condujeron al Hospital Presbiteriano, sin poder hablar y con su lado derecho paralizado.

El 2 de abril de 1956, el doctor Montilla se ocupó de hacerles claro a los agentes  Phillip T. King y Wirt R. Jones del FBI, quienes lo entrevistaron, que Albizu había sido admitido en el Hospital Presbiteriano “la noche del jueves 29 de marzo” de 1956 y que él, “como Jefe de Servicios Médicos del hospital, no tuvo más remedio que proveerle tratamiento”. [2]

El gobernador Luis Muñoz Marín había accedido a ordenar su traslado al hospital de distrito de Bayamón a las 5:15 de la tarde del 29 de marzo de 1956[3]. No obstante, por razones “de seguridad”, no fue llevado a Bayamón, sino al Hospital Presbiteriano en el sector de El Condado en San Juan aunque el jefe de la Policía, coronel Salvador T. Roig, no consideró adecuado ese lugar en términos de seguridad. [4]

El 20 de abril de 1956, el gobernador Muñoz Marín se reunió en su oficina con el coronel Roig y el agente del FBI a cargo de la oficina de San Juan y entre otros asuntos generales relacionados con el Par­tido Nacionalista, quiso saber la opinión de cada uno en torno a si Albizu debía ser devuelto al presidio. [5] Roig, según el testimonio del citado agente del FBI, dijo “enfáticamente” que él sí creía que debía ser de­vuelto al penal y que debía ser “lo más pronto posible”. Entonces el gobernador le preguntó al agen­te del FBI su opinión y este le dijo falsamente que eso no le concernía al FBI.

Muñoz Marín les dijo entonces a ambos funcionarios que el propósito de reunirse con ellos era decirles que estaba contemplando la posibilidad de no devolver a Albizu al presidio, sino trans­ferirlo del Hospital Presbiteriano a un hospital en el cual el pueblo de Puerto Rico tuviera la certeza de que se le proveía un cuidado médico “de primera clase”. Ingresarlo nuevamente en el presidio, dijo, “equivaldría a recluirlo en un obscuro rincón y dejarlo morir”.

No es que Muñoz Marín estuviera actuando humanitariamente. El astuto político argumentó durante la reunión, según el agen­te del FBI, que hacer eso no era políticamente conveniente debido a las probables implicaciones, no sólo en Puerto Rico, sino en el resto de la América Latina. Aludió el gobernador, según el agen­te del FBI, a que, “cuando el procurador general José Trías Monge y Cecil Snyder, para entonces juez presidente del servil Tribunal Supremo de Puerto Rico (1953-1957), estuvieron recientemente en Estados Unidos, representantes de varias naciones latinoamericanas les preguntaron sobre la condición de salud de Albizu.” Esto  indicaba, dijo Muñoz Marín, que el nombre de Albizu  “todavía significa algo en la América Latina” y debía tomar eso en cuenta.

El agente federal le informó de esta reunión al director vitalicio del FBI, John Edgar Hoover, el 25 de abril de 1956 y dos semanas después éste notificó a la división de Seguridad del Departamento de Estado esta idea que Muñoz Marín estaba “contemplando”[6]. Todo parece indicar que de allá le pusieron fin a su contemplación, pues cerca de un mes después, a las 5:40 de la mañana del 5 de junio de 1956, Albizu fue devuelto al presidio sin haber mejorado su cuadro clínico[7] y luego de la Policía avisar al FBI[8].

Al reingresar en el presidio, se le hizo un examen médico general, así como análisis de laboratorios, pero los resultados de estos exámenes no fueron divulgados y no figuran entre los documentos que han hecho públicos el Hospital Presbiteriano y el gobierno de Puerto Rico. Allí se le recluyó en una celda equi­pada como habitación de hospital y dos prisioneros fueron adiestrados en enfermería para su cuidado. Sólo se le permitía a su hermana Ana María Cam­pos visitarlo.

A principios de agosto, Albizu tuvo pulmonía y, ya recuperado, dejó de consumir alimentos y sólo ingería pequeñas cantidades de jugos y agua, por lo que Mon­tilla personalmente le administraba alimentación intravenosa. El 30 de agosto, según información publicada en el diario El Mundo el día siguiente, Albizu volvió a consumir alimentos sólidos, pero cesó una vez más el 9 de octubre.

Aunque el doctor Montilla y las autoridades especularon que se trataba de una huelga de hambre, ello era contrario a la ideología de Albizu, quien sostenía que los revolucionarios tienen la obligación de cuidar de su salud. Por otro lado, se sabe que la exposición a la radiación puede causar pérdida del apetito.

Un mes más tarde, el 9 de noviembre de 1956, Albizu fue conducido nuevamente al Hospital Presbiteriano ante el temor de las autoridades de que muriera debido a que no ingería alimentos, por lo que se le inyectaba glucosa forzadamente cada dos días. Albizu volvió a ingerir alimentos el 11 de noviembre.

El siguiente día 13, su abogado para asuntos en la esfera federal, Conrad Lynn, radicó un recurso de excarcelación (habeas corpus) ante el tribunal federal alegando que los derechos civiles de Albizu fueron violados cuando el gobernador le revocó el indulto, toda vez que no le dio oportunidad de defenderse. Muñoz Marín le revocó el indulto por Albizu haber expresado simpatías con el ataque al congreso del 1ro de marzo de 1954, aunque no se le vinculó con el mismo. Sobre el tapete estaba la cuestión de si Albizu había violado con sus declaraciones las condiciones del indulto condicional que él nunca aceptó. Lynn requirió, además, que el tribunal federal ordenara que se le permitiera visitar a su representado en el Hospital Presbiteriano, lo que el gobierno de Puerto Rico no le había permitido.

No bien hubo Lynn radicado el recurso de excarcelación, el juez federal Clemente Ruiz Nazario le dijo al fiscal federal interino Rubén Rodríguez Antongiorgi confidencialmente y sin hacer honor a su nombre, que habría de denegar el recurso, lo cual hizo el siguiente 16 de noviembre, a tres días de radicado. [9]

Subsiguientemente, el juez Julio Suárez Garriga, del tribunal superior de San Juan, denegó otro recurso de excarcelación, presentado esta vez por Jorge Luis Landing en representación de Rosa Albizu Meneses, hija mayor de Albizu. [10]

Al ser entrevistado por los agentes del FBI Wirt R. Jones y John E. Byrnes el 23 de agosto de 1954, Landing les había dicho que no pertenecía ni había pertenecido al Partido Nacionalista, pero que nada de malo era que hubiera un poco de violencia de vez en cuando para atraer la atención internacional hacia Puerto Rico. [11]

Aparentemente, Muñoz Marín pensaba también que actos esporádicos de violencia mantendrían la atención internacional enfocada en la condición colonial de Puerto Rico, pues, como medio para evitarlos, se empeñó en mantener a Albizu fuera del alcance de sus seguidores. Así se lo expresó personalmente al agente del FBI a cargo de la oficina de San Juan, Carroll Doyle, el 16 de julio de 1957. [12] Le dijo Muñoz Marín a Doyle que Albizu “continuaría por el resto de su vida en el Hospital Presbiteriano y que esto era más conveniente, pues se genera menos actividad en Puer­to Rico y en el exterior estando Albizu preso en donde se le provee adecuado cuidado médico que estando en el presidio.” Agre­gó Muñoz Marín, según el agente Doyle, que “hay menos probabilidad de violencia esporádica mientras los miembros del Partido Nacionalista no puedan ver a Albizu ni conversar con él.”

De todos modos, aunque el FBI y el gobierno colonial de Puerto Rico sentían terror por la violencia que pudiera desatarse al morir Albizu, sobre todo si moría estando todavía preso, el haberlo aislado y alejado de su pueblo y de sus seguidores estaba, en opinión de algunos informantes, “desgastando” al Partido Nacionalista. Los referidos delatores señalaban que el Partido Nacionalista “era lo que era debido al fuerte liderato de Albizu y que la mayor parte de las actividades de la organización no se debía si no a la devoción y el respeto por su líder”. [13]

Para fines de julio de 1959, se encontró que  Albizu tenía sangre en la orina y hepatitis, lo que reanudó la profunda preo­cupación de las agencias represivas, preocupación que, como se sabe, se debía a la probabilidad de que hubiera violentas represalias de los Nacionalistas ante su muerte. Estos temores fueron aún mayores luego de que, en el mes de septiembre de 1959, “una fuente confidencial” – o sea, un chota – le dijo al FBI que en las ciudades de Nueva York y Chicago había Nacionalistas que no sólo estaban interesados en com­prar armas, sino que tenían el dinero para comprarlas y que se proponían hacerlas llegar a Puerto Rico vía Nueva Orleans. [14]

La acción legal que más parece haberle preocupado a Muñoz Marín fue la del recurso de excarcelación que radicó el norteamericano Arthur Harvey el 12 de septiembre de 1961 a modo de regalo de cumpleaños para Albizu, quien nació en esa fecha. [15] El mismo fue preparado por un estudiante de Derecho de la Universidad de Columbia, en Nueva York, a quien Harvey identificó como D. C. Gelers. [16] Harvey alegó en su recurso que el gobernador había actuado arbitrariamente, pues carecía de pruebas para demostrar que Albizu estuvo involucrado en las decisiones del Partido Nacionalista de usar la fuerza y la violencia después de ser expulsado de la cárcel como bolsa el 30 de septiembre de 1953.

Muñoz Marín, consciente de que, en efecto, carecía de prue­bas, estaba sumamente preocupado a pesar de que podía contar con que el perro guardián del régimen respaldaría su arbitraria decisión. Primeramente, le pareció a Muñoz Marín que necesitaría el testimonio del ya ex agente del FBI Richard Godfrey a los efectos de que Albizu constituía un grave peligro para la estabilidad del régimen. Era lógico para el gobernador que Godfrey declarase en el tribunal durante la vista del recurso, pues en varias ocasiones ellos habían conversado sobre el peligro que Albizu representaba para los intereses de Estados Unidos, a pesar de que ya ni siquiera podía decir el más breve discurso. A Godfrey, quien ya se había retirado del FBI y trabajaba para la empresa de bienes raíces IBEC, no le gustó nada la idea y adujo a un juramento que le impedía divulgar información obtenida mientras ejercía de agente. Señaló, además, que de todos modos no recordaba qué información le había suministrado.

Muñoz Marín, empeñado en lograr su propósito, le pidió al agente Speaks, a cargo de la oficina del FBI en San Juan, que le permitiera a Godfrey refrescar su memoria con los expedientes del FBI y lo autorizara a testificar, a lo que Speaks contestó que mejor obtuviera información de fuentes que no fueran el FBI, como la Policía. Le pareció a Speaks que el gobernador trataría de obtener del Departamento de Justicia o de la Casa Blanca la autorización para que Godfrey testificara, lo que sugiere cuán ansioso debe de haber estado el gobernador.

Muñoz  Marín habló del asunto con Godfrey en La Fortaleza el 14 de septiembre de 1961 en compañía de su secretario de justicia, el distinguido jurista Hiram Cancio y del agente Speaks. [17]

La solución del agente Belmont, de la oficina central del FBI, fue que Speaks buscara en los archivos qué datos le había dado el FBI a la Policía de Puerto Rico y entonces se lo hiciera saber al Gobernador y que, de ser necesario, Speaks declarase en la vista que el FBI sí mantenía enlace con el Gobernador y le suministraba información, pero que no proveyera documentos ni revelara fuentes. Belmont, por su parte, buscaría en los archivos de la oficina central para ver qué información podía someterle a Speaks.

El interés de Muñoz Marín era demostrar que decidió revocar el indulto que le impuso a Albizu basado en la información que Godfrey le había estado suministrando debido a la estrecha relación que tenía con el FBI. Su problema era que nadie le había suministrado información alguna que le sirviera de fundamento. Finalmente, Speaks fue autorizado a testificar, pero no llegó a hacerlo, pues el 18 de septiembre de 1961 el juez Willis Ramos lo hizo innecesario con su decisión de que Albizu no había autorizado a Harvey a radicar el recurso de excarcelación. Ya el notorio fiscal José Candelario Aponte sabía lo que habría de decidir el juez y le había anticipado dos días antes al agen­te Speaks que su testimonio no se necesitaría.

Esta decisión del perro guardián del régimen le vino a Muñoz Marín como pedrada al ojo de censor de imprenta pues, mientras tanto, él se había percatado de que, después de todo, no le convenía que quedara manifiesta la dependencia del gobierno de Puerto Rico de las agencias federales porque “le daría visos de realidad a la imagen de Puerto Rico como colonia de Estados Unidos”. [18]

NOTAS

[1]. Informe del agente William B. Holloman, oficina de San Juan, del 25 mayo 1956 para el período comprendido entre 9 y el 16  de mayo de 1956 (20 págs.), pág. 3, Carpeta XV, Expediente del FBI Núm.105-11898. Todas las Carpetas aludidas en adelante pertenecen al citado expediente.

[2]. Ibid.

[3]. Radiograma Núm. 292140, 29 marzo 56, de Oficina de San Juan al Director del FBI y a oficinas de Nueva York y Chicago, Carpeta XIV.

[4]. Radiograma Núm. 300200, 29 marzo 56, de oficina de San Juan al Director y a oficinas de Nueva York y Chicago, Carpeta XIV.

[5]. Memo del SAC  a  Hoover, 25 abril 56, Carpeta XIV.

[6]. Memo de Hoover a Dennis Flinn, 8 mayo 56, FBI, Expediente 105-11898, Carpeta XV.

[7]. Teófilo Maldonado, “No ha mejorado la salud de Pedro Albizu Campos”, El Mundo, 7 julio 56, pág. 1, 16.

[8]. Memo de Hoover a Dennis Flinn, 6 junio 56, Carpeta XV.

[9]. Mensaje radial de la oficina de San Juan del FBI a Hoover y a los SAC de New York y Chicago, 14 noviembre 56 y memo de Hoover a Cordell Moore, director de la división de seguridad del Departamento de lo Interior de Estados Unidos, 20 noviembre 56, Carpeta XV.

[10]. El Imparcial, 2 y 3 de febrero 57.

[11]. Informe del FBI, oficina de San Juan, sometido por William Holloman, 30 abril 57, pág. 4, Carpeta XV.

[12]. Informe del FBI, oficina de San Juan, sometido por William Holloman, 31 julio 57. Expediente del FBI ya citado, Carpeta  XVI, pág. 2.

[13]. Ibid., pág. 3.

[14]. Memo de Hoover a J. Cordell Moore, división de seguridad del Departamento de lo Interior, 8 septiembre 59, expediente del FBI ya citado, Carpeta XVI, pág. 2.

[15]. En cuanto a si Albizu nació en esa fecha o el 29 de junio de 1893, véase: Marisa Rosado. Pedro Albizu Campos: Las llamas de la aurora –Un acercamiento a su biografía. San Juan: La autora, 2da Ed., 1998, págs. 3 -14.

[16]. Memo de oficina FBI en San Juan a Hoover, 26 septiembre 1961, Carpeta XVII.

[17]. Memo de A. H. Belmont a Tolson, 15 septiembre 61, Carpeta XVII.

[18]. Mensaje radial de Speaks a Hoover, 18 septiembre 6, Carpeta XVII.

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Mayra Serrano

Marisol Aponte Santiago busca a su amiga Mayra Serrano, ex condiscípula de la escuela Luis Palés Matos (1984), de la urbanización Santa Rosa de Bayamón, P.R. Escriba a <marisol1919@yahoo.com>.

A debate la muerte de Pedro Albizu Campos

Entrevista a Investigador

Por Cándida Cotto

(Claridad, 18 al 24 de octubre de 2007, páginas 4 y 5)

A raíz de la revelación hace una semana por la agencia de noticias Prensa Asociada (PA) de que el Gobierno de Estados Unidos “contempló” el uso de sustancias radioactivas para asesinar a figuras importantes catalogadas como enemigas durante los años de 1948 a 1954, el tema sobre las circunstancias de la muerte de Albizu Campos y su investigación ha vuelto a la conciencia colectiva y al debate público.

Para Pedro Aponte Vázquez, investigador de la muerte del maes­tro Pedro Albizu Campos, está más que confirmado que el máximo líder nacionalista murió como consecuencia de la exposición a la radiación atómica, mientras estuvo encarcelado en la cárcel La Princesa entre 1950 y 1953.

Rhoads “autor intelectual”

Entrevistado sobre si la información divulgada por PA puede abonar al caso de Albizu Campos, Aponte Vázquez hizo una serie de aportaciones aclaratorias. El historiador y educador indicó que, en primer lugar, es necesario establecer la existencia del médico norteamericano Cornelius P. Rhoads y el papel que desempeñó en la muerte de Albizu. “Yo le atribuyo a Cornelius Rhoads el papel de autor intelectual de las torturas con radiación a las cuales Albizu fue sometido de acuerdo con sus testimonios, con otros testimonios de aquella época y con pruebas objetivas. El Dr. Rhoads, quien estudió medicina en la Universidad de Harvard para la misma época en que Albizu estudiaba leyes, vino a Puerto Rico en el 1931 para hacer unos experimentos sobre la anemia, estudios que, dicho sea de paso, nada tenían que ver con radiación. Mientras está aquí es que escribe la carta que ya todos conocemos. Albizu lo denuncia ante el mundo luego de una investigación que hizo el Partido Nacionalista y así Rhoads se convierte en enemigo acérrimo de Albizu”.

La carta a la que se refiere es la que el Dr. Rhoads le escribió en noviembre de 1931a su amigo Fred Waldorf Stewart, alias “Ferdie”, en la cual expresa su menosprecio por los puertorriqueños y confiesa que ha asesinado a ocho personas y les ha trasplantado el cáncer a “varios más”.  Los datos de cómo Albizu Campos obtiene la citada carta, las gestiones de Albizu para que se investigara y cómo el gobierno de Puerto Rico amapuchó el caso están detallados en el libro Crónica de un encubrimiento: Albizu Campos y el caso Rhoads (1992) y con muchos más detalles en The Unsolved Case of Dr. Cornelius P. Rhoads: An Indictment (2004). Los actos de genocidio de Rhoads fueron denunciados de manera enérgica por el Partido Nacionalista tanto en Puerto Rico, como en Estados Unidos y Latinoamérica. En estos libros también se documentan las maniobras que llevaron a cabo el Instituto Rockefeller para Investigaciones Médicas y la Fundación Rockefeller para encubrir los asesinatos que Rhoads confesó haber cometido, ya que fue esa fundación la que lo envió a Puerto Rico a hacer sus experimentos.

A raíz de la denuncia y de haber dejado en evidencia ante el mundo los asesinatos que cometió Rhoads, en opinión de Aponte Vázquez, “no hay que buscar nada más, desde ahí existe una profunda enemistad entre  Rhoads y Albizu”.

 Del ejército a la Comisión de Energía Atómica

Luego de este episodio, el historiador coloca al Dr. Rhoads en el escenario de la Segunda Guerra Mundial. “Aquí, aunque Rhoads todavía sigue vinculado con los Rockefeller  a través del Memorial Hospital en Nueva York, ingresa en el Cuerpo Médico del Ejército como coronel. Ahí se destaca en el desarrollo de la guerra química y por esas aportaciones al desarrollo de la guerra química recibe la medalla de la Legión del Mérito del Ejército. Al recibir este reconocimiento de prestigio por sus contribuciones a cómo utilizar elementos químicos para matar, entra en la comunidad científica en un nivel de mayor jerarquía como es la Comisión de Energía Atómica de EU (CEA), para la cual actúa como asesor médico.

“En la CEA forma parte de organismos internos que tienen que ver con el uso de la radiación, con otorgar permisos a instituciones educativas de investigación y otras que pueden ser entidades comerciales que usan isótopos radiactivos. También ahí había un comité que llamaban de armas especiales y bajo ese programa de armas especiales es que, según el cable de PA, establecen el asunto de la utilización de la radiación, primero por el Ejército como arma de guerra y luego por la CIA a partir del 1948 como un arma para eliminar individuos, ya no en combates colectivos, sino para la eliminación física de personas destacadas, prominentes, contrarios en ideología, considerados enemigos. Ahí entonces sigue habiendo razón para ver a Rhoads como autor intelectual y ahora no sólo contra Albizu, sino genéricamente contra otras personas. Además, se ha sabido que Rhoads hacía experimentos de radiación con humanos para el ejército de su país”.

Hay que recordar que la CEA promovió y auspició experimentos de radiación de diversas índoles lo mismo con pilotos de aviones de guerra, con soldados de infantería, e incluso mujeres embarazadas y niñas y niños con discapacidad mental. El lector debe recordar además que entre estos experimentos están los de radiación y de agentes defoliadores en el Yunque.

El historiador aclaró que los experimentos con radiación en humanos hay que separarlos del caso de Albizu.

“Esa es una de las conclusiones equivocadas, cuando se está hablando de la exposición de Albizu a la radiación siempre se cae en el concepto de experimentos. Con Albizu no hubo experimentación. No se debe seguir diciendo que fue un experimento. Una cosa es que ellos en el proceso de exponerlo a la radiación con fines de causarle la muerte lentamente y supuestamente sin dejar rastros, al menos rastros visibles, puedan obtener datos de utilidad,  puedan derivar conocimientos, pero el propósito no es ese. Con Albizu no era un experimento, podían haber estado experimentando con otra gente y, en efecto, experimentaron con otros presos, pero en el caso de Albizu no se trataba de experimentar, se trataba de una agresión con el propósito de eliminarlo físicamente del panorama, causarle la muerte, asesinarlo”, reiteró enfático.

 ¿Hay necesidad de prueba?

Ante la insistencia que expresan algunas personas de que se necesita prueba adicional  sobre la muerte del líder nacionalista, Aponte Vázquez apuntó que en su libro, ¡Yo Acuso! y en la secuela, ¡Yo acuso! Y lo que pasó después,  alude a pruebas científicas obtenidas por los nacionalistas en aquella época. Una de estas pruebas es el relato de la experiencia con el uso de un artefacto que se utiliza para detectar la existencia e intensidad de  radiación en un lugar o en una persona (geiger counter). En el libro se describe cómo se usó este artefacto en el cuerpo de don Pedro, su resultado positivo e incluso que se rompió debido a la intensidad de la radiación.  Otra prueba que se obtuvo fueron unas placas dentales que el nacionalista Manuel Caballer le hizo llegar a Albizu a La Princesa y luego fueron retiradas de allí y examinadas por una radióloga. La persona que las examinó dijo que las placas habían sido expuestas a radiación. Para el investigador estas son dos pruebas objetivas de mucho peso.

Otro episodio de la investigación de Aponte Vázquez es el relatado en torno a su conversación con el científico norteamericano Dr. Gordon Gould.

“Esta persona estaba haciendo un doctorado en física para el año de 1957 y como parte de los estudios para su tesis encontró que se podía hacer lo que ahora ha derivado en los rayos Láser, término que el propio Gould acuñó.  LASER quiere decir “Light Amplification by Stimulated, Emisión of Radiation”. (En español, Ampliación de la Luz por la Emisión Estimulada de la Radiación).  Mientras hacía su tesis, Gould asistía a un grupo de estudio del marxismo, al cual asistían puntualmente dos agentes del FBI. Debido a que Gould, además de estudiar, trabajaba parte de el tiempo con una entidad vinculada con el Departamento de Defensa, al saber el FBI que está en ese grupo, le hacen un allanamiento y le llevan todos sus papeles que tienen que ver con los rayos Láser”.

Aponte Vázquez señaló que le consultó por teléfono a Gould si un aparato de medir radiación como el contador geiger se rompería si se le aplicaba a una persona que hubiera sido expuesta a altas dosis de radiación. El científico le contestó en la afirmativa y que dependía  de la calidad del aparato y de la cantidad de radiación que estuviera presente. Aponte Vázquez añadió que Gould “desafortunadamente no quiso seguir hablando del asunto, probablemente porque tuvo momentos muy difíciles desde el allanamiento de su morada y la incautación de sus papeles por el FBI”.

El historiador, graduado de la Universidad de Puerto Rico y la de Fordham, reiteró que ha investigado las causas de la muerte de Albizu con esmero y que obtuvo testimonios y documentos de varios nacionalistas con quienes compartió durante varios años, algunos ya fenecidos. Entre otros mencionó a don Pepe Rivera Sotomayor, doña Rosa Cortez de Collazo, don Erasmo Velázquez Olmedo, Manuel Caballer, doña Isabel Rosado Morales, doña Juanita Ojeda Maldonado, Carmín Pérez, don Paulino Castro Abolafia, José “Ñin” Negrón y la pacifista Ruth M. Reynolds. De este grupo sólo sobreviven doña Isabel y Caballer. Existe, además, el testimonio de la puertorriqueña Herminia Rijos, también fenecida, quien vino de vacaciones de Nueva York y aprovechó para visitar a don Pedro “por curiosidad”, pues no era nacionalista. Su conmovedor testimonio aparece también en el libro, Yo acuso y lo que pasó después.

“La investigación está hecha y los datos recopilados me han llevado a concluir que Albizu fue expuesto a la radiación de alguna substancia radiactiva de una vida media relativamente corta, de algunos meses, que le fue administrada subrepticiamente. Datos no han faltado, lo que no ha habido es la voluntad para echar esto pa´ lante”, reiteró en relación a fijar responsabilidades. Recordó que “durante la presidencia del Colegio de Abogados del licenciado Héctor Lugo Bougal, se aprobó una resolución para respaldar una investigación científica interdisciplinaria por parte de una comisión creada por el Colegio de Abogados, pero la familia Albizu Meneses se opuso a la exhumación del cadáver y el Colegio de Abogados, bajo la presidencia de la licenciada Nora Rodríguez, disolvió la comisión que ya había creado.

El historiador obtuvo copia del expediente del FBI sobre don Pedro en el 1988 mediante el “Fredom Information Act”.  De los hallazgos en estos documentos es su libro, Albizu:  su persecución por el FBI

Aponte Vázquez advirtió sobre lo que describió como una  “impresión errónea” en torno  a la poca o ninguna utilidad que algunos atribuyen a los documentos que tienen tachaduras, como los del FBI. Reiteró que su libro sobre la persecución de Albizu por el FBI está basado en el expediente de esa agencia y contiene 300 páginas en las que resume 20 carpetas. “Ahí hay información importante que no se conocía, así como muchísimos datos conocidos sólo por algunos nacionalistas y, por supuesto, por los propios protagonistas”. Al insistir en que estos documentos sí son útiles dijo que suele ocurrir que puede haber una tachadura en una página y más adelante aparecer el segmento que estaba tachado con la información sin tachar. Dijo que hay que fijarse en el tamaño de la tachadura y en el contexto, “hay que examinar todos los documentos del expediente – no una muestra — y hacerlo con detenimiento; nada de prisa”.

¿Qué elementos todavía quedan por esclarecer sobre la muerte de Albizu Campos?

Ninguno. Ya el pueblo está convencido de que esto sucedió, la mayor parte del pueblo, la gente común y corriente, los estudiantes universitarios en general, están convencidos. He tenido la experiencia de personas que me hablaban cuando estábamos vendiendo los libros (se refirió a él y a su esposa Judith)  que no sabían que soy el autor y me decían en referencia a Albizu ‘a ese señor lo mataron con radiación’ y me hablan de los hallazgos que he divulgado. Además, me hablan del caso Rhoads. Eso me causa una gran satisfacción. Eso es lo que yo quería que sucediera cuando comencé a usar el periodismo para la investigación histórica, que la gente me hablara a mí de eso, que fuera algo de lo cual la gente me hablara y ya no yo a la gente. Es decir que, en realidad, en términos prácticos, ya no hay necesidad alguna de investigar. Esto me recuerda el título de una columna de don José Antonio Torres Martinó en alusión a la admisión del Departamento de Energía de Estados Unidos en diciembre de 1993 de que la CEA había estado experimentando con radiación en humanos. ‘Cuando lo dice el americano sí se puede cre­er’ fue el título sarcástico de su columna, publicada en El Nuevo Día el 30 de marzo de 1994. Ahora le tomo prestada su jíbara afirmación para aplicarlo a la nueva admisión del gobierno de Estados Unidos y digo: Cuando el americano habló, ya el Pueblo había hablado”.

“Comencé la investigación alrededor de 1980, luego de la del caso Rhoads. Mi propósito principal era encontrar qué pasó y divulgarlo, pero a la vez quería que la gente se fuera enterando según iba encontrando datos, por eso es que he publicado consistentemente artículos [de periódicos y columnas a lo largo de los años. Gran parte de esos escritos han sido publicados en Claridad, pero los hay también en otros medios. El primer artículo que escribí y con el cual comencé mi campaña de divulgación, de título ‘¿Asesinó Rhoads a Albizu?’ lo publicó Claridad en enero de 1983].#

El texto entre corchetes no apareció por error en el reportaje y Claridad lo publicó subsiguientemente.

JOSÉ VICENTE SANTIAGO SAMBOLÍN

Acabo de enterarme con profundo dolor hoy, 5 de diciembre de 2014, de que mi querido amigo de la época de la juventud ―de más de medio siglo atrás― JOSÉ VICENTE SANTIAGO SAMBOLÍN, partió el pasado 20 de noviembre sin tener la oportunidad de despedirse de sus amistades. Al informármelo, su hija Annette me ha pedido que se lo haga saber a ellos, pero no tengo modo de hacerlo. Recurro a este medio cibernético por si alguien que lo conociera se entera por aquí y puede hacérselo saber a personas interesadas. El reencuentro que teníamos pendiente tendrá que esperar, pero afortunadamente se dará…

El “N-1″: Traidor de la patria

Simulado arresto del traidor Salvador González Rivera, el "N-1".

Ese que aparece con camisa de franjas y simulando que forcejea con agentes de espionaje político de la Policía, es el traidor de la patria Salvador González Rivera, cuyo nombre de clave como informante de la Policía era “N-1” (Colección El Mundo, UPR).

Salvador González, carta de Roig a LMM, 1ro feb 54Salvador González, carta de LMM, 1ro feb 54, pág. 2

 

 

¿Ébola para Puerto Rico?

La clase dominante yanqui es tan y tan organizada, que nos envió los ataúdes mucho antes de enviarnos el virus.